Terapias biológicas en el estrés crónico
  Prof. Dr. César Sánchez y Prof. Dra. Ursula Tropper

Las alteraciones propias del estrés son fundamentalmente dependientes de los centros hipotalámicos en donde existe un “centro del humor” y desde donde se coordinan todas las funciones vegetativas y viscerales.

Los datos provenientes de la neurociencia señalan a varias estructuras, tanto corticales como subcorticales, relacionadas con la conducta emocional. Los datos derivados de la investigación con sujetos normales, como los procedentes de estudios que han empleado pacientes con daño cerebral, señalan a la amígdala como una estructura fundamental en la emoción, particularmente en la respuesta a estímulos de contenido negativo. Además una creciente cantidad de estudios han encontrado que diferentes regiones de la corteza cerebral participan en distintos aspectos de la emoción.

La zona límbica-hipotalámica no sólo maneja la parte que funciona en “automático” (funciones vegetativas) sino que cumple la función clave de ser el “centro emocional” del cerebro. Los conocimientos puros se grabarían en la corteza, pero el componente emocional de esa información dependería de los núcleos basales hipotalámicos y amigdalinos. Un ejemplo: la inteligencia cortical del “saber” es la que almacena la fecha, lugar del asesinato y cargo público de John F. Kennedy, pero son los núcleos hipotalámicos los que recuerdan qué impresión nos causó la noticia, o sea qué “sentimos” en ese momento.

Los distintos estresógenos hacen que el hipotálamo, libere una sustancia que induce a la glándula hipófisis a la liberación de adrenocorticotrofina (ACTH). Ésta, a su vez, estimula la fabricación de cortisol por las glándulas suprarrenales. El cortisol avisa al organismo que debe actuar, preparándolo ya sea para la lucha o para la huida. La participación del hipotálamo en la regulación de la hipófisis, particularmente en la adenohipófisis, se debe a neuronas específicas llamadas “neurosecretoras” cuyos cuerpos celulares se localizan en el hipotálamo basal. Estas células tienen la características de actuar tanto como neuronas como células endócrinas por lo que al ser estimuladas liberan su producción directamente hacia la sangre, para llegar así al “órgano blanco”.

A pesar de la supremacía que ejerce la corteza cerebral, máxima evolución neurológica del reino animal, el hipotálamo y sus núcleos siguen cumpliendo una importantísima función en nuestra vida de relación.

Los sentimientos más primitivos “ira” y “miedo” son producto de liberación de sustancias químicas (serotonina, dopamina, noradrenalina, etc.) por los más antiguos y primitivos núcleos límbico-hipotalámicos y no fruto del razonamiento. Actúan mucho más rápidamente y dan la posibilidad (ataque o fuga) de supervivencia en las situaciones límites. En cambio, la corteza cerebral es muchísimo más complicada ya que está colonizada por multitud de poblaciones neuronales distintas; sin embargo, estas poblaciones se pueden reunir en dos grandes grupos, interneuronas o células de proyección intracortical y células piramidales (dada la morfología de su cuerpo celular) de proyección a larga distancia. Esta diversidad celular sirvió a Brodmann de base para subdividir esta estructura en seis capas horizontales contadas desde la superficie (en íntimo contacto con la piamadre) a la sustancia blanca (porción interna de la corteza cerebral por donde transcurren los axones que entran y salen de esta estructura). Esto permite la exquisita finesa del intelecto pero todo este sistema cerebral es mucho más lento que la reacción que producen las neurohormonas.

 

Además se ha demostrado que, ante situaciones de gravedad vital, en pleno estrés se segregan neurohormonas que bloquean las informaciones provenientes de la corteza. Ya los antiguos decían: “la emoción enceguece y bloquea el camino de la razón”.

En este mecanismo intervienen hasta las mismas vísceras. Por ej la hormona renal “renina” es transformada en los pulmones y en el riñón en angiotensina que eleva la presión arterial permitiendo mantener el estado de lucha o fuga por horas o días.

Habíamos señalado ya al estrés como la condición dada por el estado de tensión, violencia, lesión o esfuerzo en extensas regiones del organismo que lo alejan de su estado normal de reposo. Estrés no es lo que lo produce sino que es el padecimiento del organismo por ese o esos agentes (Seyle).

El estrés tiene varias graduaciones. Comienza en forma leve y subclínica cuando una causa traumatológica, metabólica o psíquica desvía al organismo de su estado general de reposo. Si esto se prolonga en el tiempo el estrés tiene consecuencias biológicas. En su máximo grado, el estrés, puede causar la muerte inmediatamente. Ante cualquier agente capaz de provocar la Reacción de Alarma aparecen las reacciones inespecíficas del Shock. Si el stress es de breve duración la fase de Contrashock produce la curación.

En cambio si se prolonga se pasa al Estado de Resistencia que se caracteriza por una suma de reacciones generales específicas y constante frente a alarmógenos ante los cuales el organismo ha adquirido adaptación. Es lo que se conoce como “Síndrome General de Adaptación (AGA)”. Desaparecen los síntomas propios de la reacción de alarma y se puede obtener una situación bastante similar al equilibrio inicial, pero –este es muy importante- disminuye la resistencia a otros agentes alarmógenos. Por eso todo estrés prolongado posibilita la acción de otros alarmógenos. Finalmente la sobreexposición en tiempo o intensidad lleva al Estado de Agotamiento produciéndose un regreso a los primeros cuadros de shock.

Todo el mecanismo nervioso y hormonal de la fase contrashock y el Estado de Defensa se basa en el sistema hipotalámico y sus 4 escalones defensivos:

  1. el prehipofisiario,
  2. el hipofisiario,
  3. el suprarrenal,
  4. el periférico.

El hipotálamo descarga la hormona corticotropina y pone en marcha la reacción hipofisiaria, además para que se desencadene una buena reacción hipofisiaria se requiere un buen estado fisiológico de la tiroides. El esfuerzo acarrea que la hipófisis segregue menos tirotropina y gonadotrofina. Pero suele aumentar la producción de somatotropina.

El escalón suprarrenal implica gran aumento de producción de corticoides y glucocorticoides con reacciones intensas de la suprarrenal diferentes en cada una de las fases del estrés.
1 - Fase de Alarma: las células de la corteza suprarrenal se hipertrofian, pierden vitamina C y colesterol y además frenan su mitosis. Hasta existen abundantes células en necrosis.
2 - Fase de Resistencia: aumenta el colesterol, las mitosis, el tamaño de las células y se ensancha la zona cortical.
3 - Fase de Agotamiento: se vuelve a un estado similar al de Alarma pero con mayores necrosis y zonas infartadas.

Respecto al escalón periférico implica la reacción apropiada o no de la somatotropina, corticotrofina gluco y mineralocorticoides. Si las acciones de shock y contrashock son adecuadas, se consigue retomar el estrado fisiológico.

Por un lado los glucocorticoides aumentan el aporte de glucosa mediante la neoglucogénesis (por destrucción de proteínas) a las células afectadas por el estrés. Y por otro inhiben fuertemente las reacciones inflamatorias, la proliferación fibroblástica, eosinófila y del tejido timo, bazo, ganglios linfáticos y finalmente inhiben la permeabilidad capilar.

En cambio los mineralocorticoides desde su acción sobre el metabolismo hidrosalino, ejercen una acción opuesta ya que favorecen la pérdida de potasio, aumentando la destrucción celular mientras que retienen sodio y agua, estimulan el tejido conjuntivo y activan los procesos inflamatorios. Todas estas acciones las tiene también la somatotropina.

La Energía de Adaptación o Adaptibilidad depende de la capacidad hipotálamo-hipófiso-suprarrenal y su consecuentemente de la secreción de corticoides.

Enfermedades de Adaptación
Cuando la descarga hormonal propia del Síndrome General de Adaptación se aparta de los límites normales estamos frente a un cuadro en que la reacción de defensa, en lugar de producir la vuelta al equilibrio, ha producido una Enfermedad de Adaptación que puede deberse a:

  • Causa primaria: cuando los órganos involucrados en la adaptación –hipófisis y suprarrenal- son o están en un estado anormal (Enf. de Simmons, Enf. de Addison, estados de shock, de gran agotamiento, hipotiroidismo o en los recién nacidos y ancianos).
  • Menor producción de alguna hormona hipofisiaria: enanismos, retardo puberal, amenorreas, hipertiroidismo del estrés e insuficiencia hipofisiaria.
  • Ruptura del equilibrio suprarrenal de glucocorticoides y mineralocorticoides: que dan lugar a lo que antes englobaba las enfermedades del colágeno actualmente “Enfermedades Autoinmunes” y que comprenden según Selye: fiebre reumática, artritis reumatoidea, lupus eritematoso diseminado, dermatomiositis, periarteritis nudosa, esclerodermia, nefritis crónica, hipertensión arterial y arterioesclerosis.
  • Gran reactividad alérgica: asma bronquial.
  • Enfermedad inflamatoria bacteriana: producida por agentes infecciosos de gran virulencia.

Fármacos biológicos para el estrés.
Si el estrés es de breve duración, la fase de contra-shock produce la curación o vuelta a la homeostasis. Si se prolonga se pasa al Estado de Resistencia, donde los síntomas propios desaparecen o se puede obtener una situación bastante cercana al equilibrio inicial, pero -eso es lo más importante- la resistencia frente al alarmógeno provocador se logra a expensas de disminuir la resistencia ante otros agentes alarmógenos. Por esta circunstancia, todo estrés prolongado, termina posibilitando la acción de otros alarmógenos.

Es así que, ante un estado de estrés crónico, debemos apuntalar biológicamente a todo el “eje neuroendocrino”: Hipotálamo - Hipófisis anterior - Tiroides - Suprarrenal - Corteza cerebral - Gónada correspondiente.

También el Hígado en su función de desintoxicación, el Timo como inmunomodulador y por supuesto la Placenta ayudan a recuperar el estado de reposo. Es decir cuando realizamos la terapia biológica del estrés indicamos los siguientes órganos:
Hipófisis - Hipotálamo - Cerebro - Suprarrenal 
Placenta – Hígado - Timo - Corazón - Órganos sexuales: ovario/testículo.