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PREGUNTAS FRECUENTES         Volver

¿Qué son las várices?

Las várices son una enfermedad de las venas. Esos largos conductos por donde circula la sangre que vuelve al corazón desde los órganos.después de haber sido aprovechada por éstos -, para que el corazón la envíe a los pulmones y allí se oxigene en contacto con el aire inspirado y vuelva a convertirse en sangre útil.
Las venas, para lograr su cometido de retornar la sangre al corazón, deben luchar contra la fuerza de la gravedad, principalmente en posición de pie. Para ello están dotadas de múltiples y delicados mecanismos de compensación que las transforma en verdaderos “pequeños corazones periféricos”. Cuando estos mecanismos fallan se instala la insuficiencia venosa.

Esta afección toma distintos nombres según el órgano o región enferma. Así, a la dilatación de las venas del ano se las denomina “hemorroides”, a las del cordón inguinal “varicocele”, etc. Cuando se habla de várices se hace referencia, generalmente, a las del miembro inferior. Cuando una persona dice que padece de várices o de úlcera venosa, se sobreentiende que son las venas de sus muslos o piernas las afectadas.

¿Han existido siempre?

Indudablemente. El origen de las várices, como otras enfermedades, se pierde en la noche de los tiempos. Podemos decir que la enfermedad varicosa nace hace tres ó cuatro millones de años cuando al hombre se le ocurrió ponerse de pie. En las pinturas rupestres podemos apreciar que esta patología ya era común en la prehistoria.

¿Por qué se producen?

Las várices son venas enfermas. Aparecen como resultados de una serie de factores causales: la herencia, y el género. El sexo femenino está más predispuesto debido a las hormonas lo que hace que aparezcan con los ciclos menstruales y se agraven durante el embarazo y la menopausia. La obesidad es el factor común a ambos sexos asociados al sedentarismo y a las articulaciones atróficas

Podemos explicar los factores que desencadenan la enfermedad varicosa realizando un viaje imaginario a través de la evolución y el crecimiento del ser humano.

Bipedestación.
Según la teoría de la evolución de las especies, el hombre – primitivamente animal cuadrúpedo en el curso de la evolución antropológica – fue irguiéndose hasta tomar definitivamente la posición de pie. De esta manera aumentó substancialmente la presión hidrostática contra la que tiene que luchar el sistema venoso para cumplir su función de retornar la columna sanguínea al corazón.

Herencia.
El hombre – como todo ser vivo – se reproduce según un esquema genético preestablecido.
Es, pues, la herencia el segundo piso predisponente que encontramos en nuestro viaje imaginario. Se transmiten tanto las características morfológicas de las várices como su ubicación, repitiéndose en generaciones sucesivas.

Sexo.
Una vez fecundado el huevo se determina el sexo del nuevo ser y, con él, el tercer factor predisponente si es mujer. En este caso la posibilidad de enfermedades venosas respecto al hombre es de 5 a 1.

Ciclos menstruales.
La menarca – que es el primer período menstrual de la mujer – da inicio a las primeras manifestaciones patológicas consistentes en la aparición de pequeñas varicosidades y derrames, principalmente en las jovencitas predispuestas genéticamente. Los ciclos menstruales actúan directamente sobre las venas mediante las hormonas.

Embarazo.
Marca un eslabón fundamental en el desarrollo de las várices. En estas condiciones las venas padecen la influencia de tres factores que actúan negativamente sobre su integridad: el gran aumento hormonal que acompaña a la gestación, la compresión del útero grávido sobre las grandes venas y la tendencia al excesivo aumento de peso.

Obesidad.
Si bien es un factor común para ambos sexos, es la mujer la que la sufre con mayor intensidad, ya que cada embarazo le deja un sobrepeso al que se le suma el producido por las nuevas gestación. En ellas la grasa se acumula sobre todo en los miembros inferiores asociada a celulitis, la musculatura poco desarrollada, el temperamento sedentario y las articulaciones frecuentemente alteradas por lesiones artrósicas, hacen que el padecimiento varicoso sea más importante.

Menopausia.
El desequilibrio hormonal, común en esta época, es la causa de las alteraciones venosas.

Vejez.
Última etapa de nuestro viaje imaginario, se caracteriza por una atrofia generalizada de todos los tejidos, incluyendo las venas.

A través de esta breve reseña tratamos de explicar someramente las causas que inducen a la formación de las várices. Pero.... ¿cuál es su tratamiento?... Teniendo en cuenta la gran variabilidad de factores que intervienen en su desarrollo, podremos entender también que su tratamiento, lejos de ser único, debe ser forzosamente multidisciplinario.

¿Cómo se forman las várices?

El trabajo más importante y más ingrato es efectuado por las venas de los miembros inferiores, que han de soportar todo el peso de la columna sanguínea. En estado natural basta su tonicidad, que es la que le da firmeza a la pared venosa, para no dejarse estirar por ese peso. Pero si por alguna razón pierden esa tonicidad indispensable y sus tejidos se relajan y estiran, aumenta su capacidad y, lo que es más grave, las válvulas que tienen las venas en su interior para fragmentar la columna de sangre a fin de facilitar el retorno sanguíneo, no pueden seguir ese estiramiento y no cierran el paso de sangre como antes. Entonces una cierta cantidad de ésta refluye hacia abajo, y da lugar a un estancamiento nefasto para la nutrición de los tejidos.

De este modo, millones de seres humanos sufren de mala circulación en los miembros inferiores, ya sea por las várices o por secuelas de antiguas flebitis (que es una inflamación de las venas), que si no es correctamente tratada, va intensificándose progresivamente. Entonces el paciente padece la penosa y característica pesadez de las piernas al poco rato de estar de pie. Sólo el andar no muy deprisa y la posición acostada lo alivian.
Si las várices no son corregidas a tiempo, a medida que pasan los años, las piernas se vuelven tumefactas, se hinchan, se deforman. Aparecen manchas sombreadas al principio violáceas, luego amarronadas.

La piel que cubre la zona se adelgaza y un día, a consecuencia de un ligero traumatismo de la pierna, se produce una pequeña herida muy difícil de cicatrizar que se va extendiendo tanto en superficie como en profundidad: es la úlcera venosa.

Así, la enfermedad local de una vena termina por propagarse a la pierna entera. Toda vena varicosa, librada a su evolución, produce una rémora sanguínea que tarde o temprano provoca un proceso escleroso que, lenta e inexorablemente, va alcanzando a los tejidos vecinos. Las manchas oscuras de las piernas varicosas preanuncian este lento e insidioso proceso destructivo.

¿Qué molestias ocasionan?

Muchas personas creen que el único defecto de las várices es su fealdad. Incluso, pacientes portadores de várices no han notado nunca molestia alguna. Sin embargo, por regla general, son varios los síntomas que aquejan a la mayoría de ellos:
La pesadez de piernas es habitual, parecen pesar toneladas después de un día de trabajo.

Hormigueos, principalmente en los extremos de las piernas, cuando se ha estado demasiado tiempo en la misma postura, por ejemplo en la butaca de un cine, tren, avión, etc.

Sensación de calor, quemazón, escozor, picazón, que puede combinarse e imposibilitar en ocasiones calzarse zapatos muy cerrados, como botas por ejemplo.
La hinchazón o edema de piernas es uno de los síntomas de la insuficiencia venosa y va acompañada siempre de algunos de los ya citados (o de todos ellos).
Todos estos indicios deben alertarnos, sobre todo si aparecen después de un día de trabajo, de estar mucho tiempo sentado o de pie, al final de un largo viaje o antes del período menstrual.

Es posible comprobar que reposar acostado, con las piernas elevadas, hace desaparecer estos síntomas y que las piernas están menos hinchadas por la mañana, al despertar, que al final del día. También es fácil comprobar que caminar, activando la circulación, atenúa todos los trastornos, igual que lo hace el frío, mientras que el calor los aumenta. Por eso no son aconsejables los climas calurosos.

Algún tiempo después de que aparezcan estos síntomas, las piernas adquieren en algunos sitios una coloración violácea y se cubren de varicosidades. En un estado ulterior la insuficiencia se volverá evidente, y estas venas dilatadas, serpenteando a lo largo de las piernas, serán verdaderas várices, que irán acompañadas, antes o después, de lesiones dermatológicas leves – como los eccemas - , o graves – como las úlceras - .

Claro que no es preciso esperar este momento para consultar al médico, ya que cuanto antes se emprenda el tratamiento, mejores serán los resultados.

¿Cuántos tipos de várices hay?

Hay várices de todo tipo , forma o dimensiones. Pueden ser tortuosas o rectilíneas, de pequeño tamaño – apenas visibles como los “derrames o arañitas” o constituir verdaderos paquetes varicosos.
Pueden ser de extensión reducida o afectar a un tramo venoso entero, por ejemplo una vena safena. Pueden  aparecer en una sola pierna o en ambas-

Las varicosidades o “derrames” que aparecen más en las mujeres, son la variedad más inestéticas pero tiene poca repercusión circulatoria     

¿Se complican las várices?

Sin lugar a duda la evolución de las várices está salpicada de numerosas complicaciones. Algunas son largas y difíciles de tratar como las úlceras varicosas; otras, como la ruptura de várices o las flebitis, requieren atención inmediata.
Vamos a referirnos someramente a estas complicaciones, a fin de ilustrar al lector, ya que todas ellas deben ser tratadas por médicos flebólogos.

¿Cómo se tratan las várice

¿Cómo se tratan las várices?

Amplio es el arsenal terapéutico con que contamos hoy en día para el tratamiento de tan molesta y antiestética afección. Lejos estamos de aquellos tiempos en que el tratamiento de las várices consistía única y exclusivamente en la safenectomía, es decir, la extracción de la vena safena interna o externa en todo su trayecto. La mayoría de las veces que arrancaba una vena safena normal quedando sin tratar numerosos trayectos varicosos alejados de la misma. Estas operaciones, además de dejar cicatrices poco estéticas, tienen el agravante de que se extrae sistemáticamente una vena, como es la safena, que tiene la particularidad de constituir el mejor elemento para usar como injerto en los bypass arteriales, intervenciones hoy día comunes en cardiología.

Actualmente, la consigna de los flebólogos es realizar tratamientos conservadores actuando únicamente sobre los trayectos varicosos, respetando las venas safenas a fin de preservarlas para un futuro posible bypass, y sin perder de vista ni un instante la estética de las piernas.

Para simplificar diremos que las várices tienen un tratamiento médico – que consiste en medicamentos aplicados por distintas vías - , tratamiento quirúrgico y apoyo fisiátrico.

¿Hay medicamentos que ayudan a curar las várices?

Sí. Cuando una vena se enferma su pared se relaja, pierde firmeza, lo que llega a la dilatación varicosa. La función de los flebotónicos es justamente actuar sobre el colágeno de la pared venosa alterada restituyéndole la firmeza o tono perdido, con lo cual se favorece notablemente la circulación de retorno.

Muchos son los medicamentos utilizados actualmente que tienen esa propiedad. Entre los más comunes figuran: los derivados del cornezuelo de centeno y del gingko biloba, vitamina B, C, P, derivados de Hamamelis, extracto de castaña de Indias, benzopironas, cumarina, trioxietilrutina, mesoglicanos, colágeno, etc.

¿Qué otros medicamentos se utilizan?

Cuando las várices se complican es necesario administrar también otros medicamentos. Nombraremos algunos mas frecuentes utilizados:

Analgésicos y antiinflamatorios
Su función es reducir la inflamación y hacer que ceda el dolor. Su utilización es a veces necesaria cuando se realizan tratamientos sobre venas varicosas de gran tamaño o cuando se realizan las safenectomías, durante algunas horas posteriores a la intervención. Su uso es más frecuente cuando el paciente es portador de úlceras venosas.

Anticoagulantes
Los procesos de trombosis venosa profunda son tratados con anticoagulantes

Corticoides
Están indicados en las afecciones dermatológicas alérgicas, eccemas y en la celulitis indurativa, que es un proceso degenerativo que acompaña a la insuficiencia venosa crónica y por el cual el tejido subcutáneo es reemplazado por una masa esclerosante dura, leñosa y por nervios. Si este proceso no se detiene, termina irremediablemente en una úlcera.

Antibióticos
Están indicados cuando las úlceras se infectan. También en caso de erisipela. Se eligen de acuerdo al germen responsable de esta complicación y a la tolerancia del paciente.

¿En qué consiste el tratamiento quirúrgico?

Con respecto al tratamiento quirúrgico de las várices podemos decir que existe una cirugía convencional y una técnica más moderna que ha tomado gran auge en Europa y se está imponiendo lentamente en nuestro medio. Esta última es la microcirugía o cirugía por miniincisiones (que es el termino correcto).

El tratamiento quirúrgico, que consiste teóricamente en la supresión radical de la red venosa superficial enferma mediante la extirpación del mayor numero de várices posible, queda actualmente descalificado por dos razones: una estética y otra de eficacia, ya que no impide las recaídas.

Sin embargo, en algunos casos el tratamiento quirúrgico conserva plena validez y es cuando existe una insuficiencia de la vena safena interna, - que es una vena larga que corre desde el pie, por toda la parte interna del muslo, hasta la ingle -. En estos casos la vena afectada puede removerse con una intervención quirúrgica simple, no mutilante, que se conoce como “stripping”.

¿Qué es la microcirugía?

1-La microcirugía o cirugía por miniincisiones, ideada por R. Müller, en Suiza, tiene seis ventajas importantes sobre la cirugía convencional:

2-El paciente deambula a las dos horas de la intervención, retornando a sus tareas habituales al día siguiente.
3-Se realiza con anestesia local, evitando los posibles riesgos de una anestesia general.

4-Sólo se tratan los trayectos enfermos, respetándose las venas sanas. Esto es muy importante si tenemos en cuenta que para realizar los bypass arteriales (Técnicas actualmente muy comunes en los Servicios de Cirugía Vascular y Cardíaca), son justamente las venas el mejor material par los injertos arteriales.
5-Es económica, porque no requiere la internación del paciente
6-Es estética, ya que las pequeñas incisiones son prácticamente invisibles.

Todas estas ventajas hacen que se prefiera cada vez más este procedimiento dentro de los métodos quirúrgicos.

¿Existen otros tratamientos?

Sí. Durante los últimos años la Flebologia se ha visto enriquecida con numerosas técnicas no convencionales para el tratamiento de las várices dando así al especialista la oportunidad no sólo de curar una enfermedad sino de obtener el máximo resultado estético. Éstas son:

  • Varicoterapia
  • Método FOAM
  • Rayo Láser

¿Qué es la varicoterapia?
Es un método ampliamente difundido y comprobado que introduce mediante un catéter distintos medicamentos de acuerdo al tipo y grado de enfermedad venosa. Se realiza en vasos de pequeño calibre y en los “derrames”. Se lo asocia en ocasiones al láser para aumentar la eficacia de la técnica, especialmente cuando se realizan tratamientos intensivos donde en pocas sesiones se tratan una gran cantidad de trayectos varicosos

¿Qué es el método FOAM?
Es la técnica más novedosa de los últimos tiempos ya que ha revolucionado al mundo flebológico. Consiste en la introducción dentro del mismo trayecto varicoso, mediante un catéter , de una sustancia medicamentosa en forma de espuma que, con la asociación del láser, actúa directamente sobre la pared de todo tipo de várices. Está indicado especialmente en las grandes varicosidades que hasta ahora solo tenían una solución quirúrgica. Se realiza ambulatoriamente y no requiere reposo. No produce dolor y la única molestia es el vendaje compresivo que debe utilizarse las primeras 48 horas. El resultado estético es excelente y tiene la ventaja que puede repetirse tantas veces como sea necesario ya que no requiere anestesia ni internación retirándose el paciente a su domicilio a los 30 minutos de iniciado el procedimiento.

¿Cuál es la acción del rayo láser?
Es el más novedoso de los métodos actuales. Combinado con la aplicación de pequeñas cantidades de sustancias tónicas induce al máximo aprovechamiento de su acción, permitiendo tratar de ese modo, en una sola sesión, un sin número de varicosidades. En algunas ocasiones, cuando el trayecto venoso es un poco más profundo, es necesario la realización de una o más incisiones que permiten el mejor acceso del rayo láser. Esta técnica permite realizar, en 3 o 4 sesiones, tratamientos intensivos que normalmente insumirían largos meses de consulta.

¿Cuál es el rol de la fisiatría?

Ocupa un lugar predominante cuando el enfermo padece de insuficiencia venosa crónica. En estos casos sus piernas están hinchadas, tienen consistencia dura y presentan una coloración amarronada. Si el paciente no es tratado correctamente en esta etapa, es inevitable la formación, por lo general a raíz de un pequeño traumatismo, de una úlcera varicosa.

La función de los métodos fisiátricos es frenar este proceso evitando la pérdida de sustancias por mala oxigenación. Por eso, todos ellos apuntan a fortalecer la circulación.

Daremos a continuación una breve descripción de los aparatos utilizados para este fin:

  • Presoterapia
  • Vibropié
  • Electroestimulación

¿Qué función cumple la presoterapia?
La vida sedentaria y la posición de pie o sentado hacen que los sistemas musculares estén en su mayor parte inactivos, lo cual afecta la circulación tanto venosa como linfática. Y si la paciente además es portadora de un proceso de celulitis, el compromiso del sistema de retorno de la sangre es aún mayor.

La presoterapia es el procedimiento que permite que el sistema venoso y linfático se vea ayudado por una verdadera bomba aspirante-impelente, que actuaría como un corazón periférico dándole a la corriente sanguínea ascendente el impulso necesario para un rápido retorno al corazón. De esta manera, acelera los procesos de reabsorción de toxinas, mejorando a su vez la oxigenación de los tejidos. Actúa, pues, compensando en parte los inconvenientes de la vida sedentaria.

¿Para qué sirve el Vibropié?
La planta del pie es una zona que por desgracia se tiene poco en cuenta, despreciándose su real importancia no sólo como base de sustentación de todo nuestro cuerpo, sino como punto de partida de la circulación de retorno sanguíneo al corazón. Sólo cuando por algún motivo su estructura se altera tomamos conciencia de su real valor. Entonces aparecen los dolores de pie tan intolerables, principalmente para aquellas personas obligadas a trabajar paradas.

Podemos decir que la sangre retorna al corazón con el impulso remanente del que éste imprime a la sangre arterial. Pero como éste es muy débil, el organismo está dotado de dos bombas aspirante-impelente insertadas a lo largo de su trayecto: La primera en la planta del pie y la segunda la pantorrilla.

La planta del pie esta formada por un tejido esponjoso que se llena de sangre. Cada vez que damos un paso, la presión del cuerpo sobre el mismo hace que se produzca la compresión de esa esponja, lo que determina el brusco ascenso de la columna sanguínea. Y cada vez que contraemos los músculos de la pantorrilla, estos proporcionan, por compresión de sus venas, un nuevo impulso a esa columna sanguínea ascendente.

Así como la presoterapia actúa ayudando a la bomba venosa de la pantorrilla, el vibropié hace lo mismo con la planta del pie.

¿Cuál es la utilidad del electroestimulador?
La acción biológica del electroestimulador se manifiesta por la provocación de enérgicas contracciones musculares por acción directa sobre el músculo o por acción indirecta cuando se excita el nervio. Actúa estimulando la bomba muscular de la pantorrilla, que es el mecanismo más importante en el retorno de la sangre desde los miembros inferiores al corazón. El aporte del electro estimulador es invalorable en el tratamiento de los pacientes afectados por insuficiencia venosa crónica, especialmente aquellos con úlceras venosas. Los electroestimuladores se emplean también en la disolución de nódulos y durezas posflebíticos, osescleroterápicos y posquirúrgicos, ya que producen su disolución por fricción de los músculos contrayéndose rítmicamente.

¿Cómo podemos prevenir la aparición de várices?

Es ésta tal vez la pregunta que con mayor frecuencia debe contestar el flebólogo.
La mujer joven que no quiere tener las várices de su madre, el mozo de profesión que no quiere terminar con insuficiencias venosas como sus compañeros más viejos, la embarazada que teme que su gestación le arruine las piernas, todos sienten la necesidad de hacer algo para evitar estos trastornos, no sólo por razones estéticas sino porque en ocasiones repercuten de tal manera sobre las personas, que éstas deben cambiar incluso su modo de vida.

La respuesta a esta pregunta deriva de evitar las consecuencias que tiene sobre el sistema circulatorio nuestro modo de vida, nuestra profesión, y también el medio que nos rodea.

Nos referiremos brevemente a cada uno de los factores que de alguna manera influyen negativamente sobre el sistema circulatorio y también a la forma de corregirlos.

Mantenerse dentro del peso normal
No existe un régimen especifico que beneficie al varicoso. Pero sí actitudes que las empeoran como la obesidad.

Las estadísticas muestran que el obeso tiene un 50% más de posibilidades de desarrollar trastornos varicosos que las personas normales y, además, los obesos portadores de várices tienen el riesgo de presentar complicaciones trombóticas posquirúrgicas.

Es decir, que toda persona excedida de peso y sometida a una cirugía tiene un más alto riesgo quirúrgico que las personas normales debido a que se suman dos factores negativos:

  • Las complicaciones cardiopulmonares por su propia obesidad
  • Las complicaciones trombóticas y embólicas por la insuficiencia venosa de sus piernas.

Evitar el sedentarismo
Por todo lo dicho se deduce la importancia que tiene para la circulación venosa y la prevención de las várices combatir la obesidad y también, por supuesto, la celulitis que, como veremos más adelante, afecta en demasía la circulación de retorno.

Control periódico
La enfermedad varicosa es evolutiva y progresiva, por lo que se impone, una vez concluido el tratamiento, una consulta anual de control permitiendo al especialista actuar precozmente sobre alguna várice incipiente.

Evitar la permanencia prolongada en posición de pie
Esto debe ser una norma tanto en el trabajo como en la vida doméstica.
Elegir la profesión en función del estado venoso es difícil, pero una azafata, peluquera, un obrero inmovilizado en la cadena de producción, una empleada sentada ante su escritorio, deben adquirir la costumbre de realizar caminatas diarias de media hora y practicar algún deporte los fines de semana para contrarrestar la deficiencia circulatoria que le imprime la inmovilidad.

Las mujeres dedicadas a las tareas hogareñas deben evitar las prolongadas estancias de pie lavando, planchando o cocinando. Lo mejor es acostumbrarse a realizar breves interrupciones en estos trabajos cotidianos caminando durante algunos minutos para retornar luego a estos menesteres. También es importante adquirir la costumbre de realizar caminatas diarias para fortalecer la circulación de los miembros inferiores.

Evitar fuentes de calor excesivo
La calefacción por loza radiante es nociva, pero pueden atenuarse sus efectos con la colocación de alfombras.

No es recomendable una excesiva exposición al sol, principalmente en posición inmóvil, ya que provoca vasodilatación y aparición de esas pequeñas varicosidades tan poco estéticas como son los derrames.

También debemos evitar la calefacción a la altura de las piernas en los coches, trenes, chimeneas, los baños muy calientes, la depilación de cera caliente (para ello existen ceras vegetales de baja temperatura).

Los climas demasiado calurosos para las vacaciones son desaconsejables; es mejor pasar las vacaciones en la montaña o a orilla del mar. No son beneficiosos los baños termales con temperaturas mayores a 28 °C o la natación en aguas muy frías.

Vestimenta adecuada
La ropa tiene que ser amplia, suave y ventilada. Las fajas y las ligas que dificultan la circulación a la altura de los muslos están proscriptas. Lo mismo lo están las medias con elástico fuerte.

Los pacientes portadores de estasis venosa, con los miembros inferiores fríos y lívidos, deben conservar el calor de las piernas con medias y calzado abrigado, cuando las temperaturas son bajas.

Calzado cómodo
Ya desde la primera infancia se comete el error de inhibir la función natural del pie. Apenas el lactante comienza a erguirse, se le ponen zapatos que le impiden separar los dedos y cuyas suelas no puede flexionar suficientemente con sus escasas fuerzas y poco peso.

El pie, y en consecuencia sus múltiples articulaciones y músculos, queda como entablillado, inmovilizado. Toda la gracia del juego muscular del niño pequeño se evita. Pero, dada la gran importancia que tiene una correcta postura y la actividad muscular sobre el sistema venoso, debemos estimular en los niños pequeños el ejercicio de los músculos de las piernas dejando actuar los estímulos naturales del aire, agua y la aspereza del suelo. Por eso es aconsejable que, siempre que pueda, ande descalzo sobre el suelo natural (Tierra, arena) y que el calzado sea amplio, con suela fina y suave.

<Estimular a los niños pequeños el caminar descalzos
El adulto anda poco, a disgusto y pasivamente.. A menudo usa las piernas como si fueran zancos. La mayoría pisa suelo duro, dan sólo unos cuantos pasos y permanecen mucho tiempo sentados. De este modo sobrecargan unilateralmente los órganos de locomoción sin entrenar los músculos. Estos pies necesitan un calzado que sea amplio y brinde una adecuada contención y firme apoyo. El taco debe tener de 3 a 4 centímetros. Los tacos no deben ser ni demasiado altos ni bajos para ayudar al máximo el funcionamiento de la bomba muscular de la pantorrilla y el aplastamiento del tejido esponjoso de la planta del pie.

Deben corregirse las afecciones óseas y articulares de los pies y piernas hasta las caderas, ya que todas ellas repercuten sobre la circulación de retorno.

 
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